Ilustración geométrica minimalista de una silueta humana integrada en un paisaje montañoso, representando la construcción de capacidad interna y resiliencia.

Más allá del autocuidado: Construir Capacidad para la Vida

Por qué tu estado fisiológico puede ser el techo de tu resiliencia, tu éxito y tu capacidad de tomar riesgos.

Cuidamos nuestro cuerpo y mente usualmente para sentirnos bien, para envejecer en buenas condiciones y para evitar enfermedades. Es lo lógico.

Pero, ¿Cuánto de nuestro autocuidado vemos realmente como una oportunidad para aumentar nuestra capacidad? Te explico a qué me refiero…

Hay periodos de la vida que son abrumadores: etapas de expansión, transiciones o cambios importantes. En esos momentos, nuestra respuesta depende de nuestra capacidad de adaptarnos y navegar la situación.

Esa capacidad no es solo cuestión de actitud o de “echarle ganas”. Tiene un fundamento biológico: nuestro estado fisiológico tiene un impacto innegable en nuestra resiliencia y el éxito que tengamos en las diferentes áreas de la vida.

La ciencia de tu “ancho de banda”

 

Para entender la capacidad, debemos distinguir dos procesos. Por un lado está la homeostasis: el equilibrio dinámico interno que nos mantiene vivos. Por otro está la alostasis: el proceso activo de cambiar nuestros niveles internos (como la presión arterial o la frecuencia cardiaca) para adaptarnos a los desafíos.

Es nuestra herramienta de supervivencia, pero tiene un precio: la carga alostática. Este es el “desgaste” acumulado en el cuerpo tras periodos de estrés recurrente. Cuando esta carga es muy alta, nuestra fisiología se desregula, incluyendo el sistema inmune, cardiovascular, nervioso y metabolismo. (1) Además, nuestra ventana de tolerancia se estrecha (el rango en el que podemos procesar el estrés, tomar decisiones y actuar sin desregularnos o caer en burnout). (2)

Al trabajar en tu capacidad, expandes ese rango y sucede algo clave en tu cerebro:

  • Proteges tu reserva cognitiva: relacionada con la capacidad de improvisar y resolver problemas. (3)

  • Fortaleces tu toma de decisiones: cuando tu fisiología está comprometida (por falta de sueño por ejemplo), tu capacidad de asumir riesgos se debilita. (4)

Si trabajas en tu capacidad, expandes esa ventana de tolerancia, permitiéndote navegar desafíos más grandes más satisfactoriamente.

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El límite de tu zona de confort

 

Cuando nuestra capacidad se expande, también lo hace nuestra zona de confort.

Por el contrario, cuando estamos al límite de nuestra capacidad el cerebro entra en “modo ahorro”. Hacemos el mínimo necesario y nos cuesta concebir la idea de hacer más. Esto, como te imaginarás, limita nuestro potencial, no por falta de talento, sino por falta de combustible sistémico.

¿Alguna vez has pensado: “Me encantaría lanzar ese proyecto o hacer ese viaje”… Solo para contestarte que no tienes la energía o el tiempo para ello? A veces, lo que nos detiene no es la falta de dinero o talento, sino que nuestra biología está priorizando la supervivencia sobre la expansión.

Tener recursos económicos para arriesgarse es importante. Pero muchas veces lo que nos detiene (incluso para generar más dinero) es nuestra capacidad (tiempo, energía, regulación) para incursionar en actividades más allá de nuestra zona de confort.

 

¿Cómo tu fisiología impacta tu éxito?

 

Una mente y un cuerpo con las herramientas y la preparación necesarias pueden:

  • Funcionar adecuadamente: cumplir las actividades cotidianas con fluidez y sin desgaste.

  • Manejar imprevistos: responder adecuadamente ante enfermedades o sucesos inesperados sin colapsar.

  • Aprender y crear: desarrollar nuevas habilidades y destrezas, más allá de solo sobrevivir.

  • Soñar y tomar riesgos: emprender o cultivar relaciones con presencia e intención.

 

Infraestructura para tu expansión

 

Para dejar de sobrevivir, empezar a crear, rendir y tener mejores resultados debemos trabajar en tres frentes:

  1. Estado interno: tu energía, emociones y hábitos (incluyendo tu alimentación, descanso y movimiento); cimientos biológicos de resiliencia.

  2. Entorno: tu ambiente, apoyo y sistemas que reducen tu carga cognitiva.

  3. Habilidades: lo que sabes hacer, que convierte el esfuerzo en resultados.

Construir capacidad es asegurar que, cuando la vida te tire una ‘bola curva’ o cuando una oportunidad llegue, tu sistema esté listo para recibirla.

De la supervivencia al disfrute

 

Levantar nuestra capacidad de sostener y expandir la vida como queremos debe ser un objetivo presente, de lo contrario solo estamos sobreviviendo. Y ojo, no hablo de expansión por mera insatisfacción con lo que somos o tenemos. Hablo de esa expansión que es necesaria simplemente porque la vida cambia, el mundo cambia, nuestros cuerpos no dejan de cambiar y lo que funcionaba ayer quizá no funcione mañana.

Construir capacidad es, en mi opinión, ir al paso de una vida en la que queremos seguir disfrutando, aprendiendo y creando cosas nuevas. Es prepararse para lo desconocido y lo soñado.

¿Cómo está tu capacidad hoy?

 

Antes de planear tu siguiente gran proyecto o de abandonar la idea, piensa en estos tres pilares y cómo puedes fortalecerlos para construir capacidad:

  1. Estado interno: ¿Tengo la energía necesaria a lo largo del día? ¿Me siento en control de mi tiempo y mis acciones? ¿Me cuesta estar en calma?

  2. Entorno: ¿Mi trabajo, familia y círculo social me drenan o me impulsan?

  3. Sistemas: ¿Aplico destrezas y procesos que me llevan en la dirección que quiero?

 

Para reflexionar:

  • ¿Cómo te sientes en tu capacidad física, mental y emocional del 1 al 10?

  • ¿Tienes metas para las cuales necesitas expandirte?

  • ¿Hay situaciones que te obligan a expandir tu capacidad para enfrentarlas?

En otro artículo sería interesante adentrarnos en los hábitos que nos ayudan a levantar nuestra capacidad en las diferentes dimensiones.

¿Te interesa? ¿Cómo ves tú este concepto de capacidad?

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Dra. Graciela Dixon

Médico • Habit Strategist Bienestar en el Trabajo

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